En Español

La justicia tarda pero llega

Es sólo un detalle estructural, pero si uno mira detenidamente los postes del alumbrado que rodean la Corte Suprema de Estados Unidos, se dará cuenta que cada base está compuesta de tortugas.

La justicia es lenta, y muchas veces tortuosa y tardía. Pero llega.

Después de 25 años de espera, finalmente se hizo justicia para el grupo de jóvenes —ahora hombres— conocido como los “Central Park Five”. La ciudad de Nueva York ha llegado a un acuerdo extrajudicial que, de aprobarse, resultaría en una indemnización de 40 millones de dólares por su errónea condena.

En 1990, los cinco jóvenes fueron condenados y encarcelados por el brutal ataque y violación a una mujer que había salido a correr en Central Park. Nunca pusieron un dedo sobre ella.

Antron McCray, Kevin Richardson, Raymond Santana y Yusef Salaam pasaron casi siete años tras las rejas. Kharey Wise, alrededor de trece. En 2002, fueron exonerados por un tribunal en Nueva York después que el verdadero culpable, Matías Reyes, confesara el crimen. Pruebas de ADN corroboraron su confesión.

Ahora los cinco hombres recibirán alrededor de un millón de dólares por cada año que pasaron recluidos. La suma es impresionante y puede que ayude a sanar heridas. Pero no hay monto que cubra el daño hecho.

Porque no hay persona que se recupere fácilmente de ser condenado por un crimen que no cometió. Que lo hayan tildado de “violador” y “salvaje”. Miembro de una “manada de lobos”. Aún sin que siquiera empezara el juicio, Donald Trump pidió la pena de muerte. El alcalde del momento, Ed Koch, calificó los hechos como “el crimen del siglo”.

Si hubo un caso que ejemplificó las tensiones raciales de los años noventa, fue el de los Central Park Five.

Pero aún con su exoneración en 2002, el calvario no acabó. La ciudad siguió peleando, oponiéndose férreamente a una demanda que interpusieron los hombres por violaciones a sus derechos civiles. La batalla legal duró el mandato entero del ex alcalde Michael Bloomberg.

La ciudad una y otra vez se aferró a su postura de que el caso no tenía nada que ver con cinco hombres condenados injustificadamente. No. Para Bloomberg y sus abogados, el meollo del caso era averiguar si la policía y los fiscales actuaron o no de buena fe. Y para la ciudad, todos los oficiales a cargo del caso actuaron de buena fe. No hubo comportamiento indebido.

Fue necesario un cambio de mando y una promesa de campaña de Bill de Blasio para que el tono de la conversación en torno al caso cambiara. El lunes, de Blasio defendió el acuerdo indemnizatorio y dijo que era “una obligación moral responder a la injusticia” del caso.

Y la ciudad respondió. Se demoró 25 años, pero lo hizo. Como tortuga, la justicia tardó. Pero llegó.

Advertisements
Standard

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s