En Español

Policía y democracia

Para muchos neoyorquinos la era de “stop and frisk” ya es historia. No así para los sindicatos policiales.

Desde que un tribunal federal declaró que la práctica es inconstitucional —hace ya más de un año—, los gremios se han querido entrometer en un litigio del cual nunca fueron parte. Y siguen retrasando un proceso de reforma que ya debería haber comenzado hace rato.

El miércoles pasado, los abogados de tres sindicatos —policías, sargentos y detectives— intentaron convencer a jueces de un tribunal de apelaciones, de que sí, los sindicatos merecen ser incluidos en el pleito legal.

Pero en julio, la jueza Analisa Torres ya les había dicho —en un fallo de más de cien páginas— que no, que no existe ningún recurso legal que permita a los sindicatos intervenir en un caso que, de no ser por sus plegarias, ya estaría cerrado.

Los jueces de la corte de apelaciones se mostraron igual de escépticos.

“¿Quién controla el departamento de policía?”, preguntó el juez Barrington Parker a uno de los abogados de los sindicatos. “¿Es la PBA —sus clientes— o el comisionado?”

El juez John Walker prosiguió con los cuestionamientos: “¿Qué esperan ganar los sindicatos con esta apelación? La ciudad ya ha cambiado de posición. La NYPD ha cambiado de posición. El estatus quo . . . ya no existe”.

Durante un tenso intercambio con uno de los abogados, el juez Parker señaló que los sindicatos sólo querían meterse al litigio para obtener una “moneda de cambio” en sus negociaciones contractuales con la ciudad, lo que el abogado no negó.

Parker agregó que la ciudad ahora cuenta con un nuevo comisionado y un nuevo concejo municipal que quieren que la NYPD se comporte de manera diferente.

“Ese es el proceso democrático”, agregó. “Eso es algo con lo que se tiene que aprender a vivir”.

El juez le dio en el clavo al problema de los sindicatos. No es que sus representados no tengan derechos. O que no hagan bien su trabajo. O que todos actúen de forma inconstitucional. El problema es que los sindicatos quieren usurpar la voluntad del pueblo.

Porque fue el pueblo quien se opuso férreamente a la práctica de “stop and frisk”. Fue el pueblo el que se cansó de los abusos y de la discriminación racial. Y fue el pueblo el que le otorgó la victoria a Bill de Blasio para que hiciera eco de sus desaires e iniciara reformas a la policía.

Todas esas reformas siguen pendientes porque los sindicatos siguen entorpeciendo el proceso judicial. Y con cada minuto de obstrucción, los sindicatos se oponen a algo que la democracia ya decidió: que “stop and frisk” dejó de ser política pública al momento que Michael Bloomberg dejó de ser alcalde.

Advertisements
Standard

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s